Después de 30 años en el poder, el gobierno autoritario de Hosni Mubarak es derrocado y el movimiento masivo producido por el hartazgo ciudadano cobra relevancia
Por Sara Carrillo Reid
Cantos, risas, llanto, gritos y rezos inundaron el ambiente en la plaza de la Liberación de El Cairo en donde centenares de manifestantes explotaron de alegría al anunciarse el 11 de febrero de este año la dimisión del presidente egipcio, Hosni Mubarak, tras treinta años en el poder.
Las imágenes mostraban un pueblo orgulloso que contagiaba su emoción no sólo en la calles del país, sino a todas las naciones árabes que se unieron al festejo y a los egipcios que lejos de su lugar de origen habían seguido el movimiento de protesta iniciado el 25 de enero.
Julian Youssif originario de Tanta y en ese momento gerente de ventas en un hotel de la ciudad de México no lo podía creer
por 18 días había seguido las noticias y ahora las imágenes que veía por televisión lo hacían sentirse más libre que nunca, su júbilo no sólo era por él, también por sus amigos, familiares y por las más de 4,000 personas que habitaban su ciudad, un pueblo del Bajo Egipto, que se ubica a una hora del Cairo y de Alejandría, respectivamente.
por 18 días había seguido las noticias y ahora las imágenes que veía por televisión lo hacían sentirse más libre que nunca, su júbilo no sólo era por él, también por sus amigos, familiares y por las más de 4,000 personas que habitaban su ciudad, un pueblo del Bajo Egipto, que se ubica a una hora del Cairo y de Alejandría, respectivamente.
"Un tiempo libre había llegado para Egipto", dice Yousiff, quien sonrió al decirlo, mientras recordó que ese día en el centro de la ciudad se juntó con varios amigos para celebrar alrededor de una taza de té árabe la caída del gobierno y la llegada de una vida mejor, con mayores oportunidades e ingresos igualitarios.
Una estación de promesas
El hartazgo generalizado con la situación económica, los sistemas de gobierno, la nula posibilidad de expresión y participación del grueso de la población en los países árabes hizo surgir una serie de movimientos, protestas y alzamientos populares, que iniciados desde el 2010, fueron denominados principalmente por los medios de comunicación como Primavera Árabe.
La llamada Primavera Árabe es en sí un proceso generalizado de protestas que estalló a mediados de diciembre de 2010 en Túnez con la autoinmolación del joven de 26 años Mohamed Bouaziz y el momento que Al Jazeera la televisora catarí reflejó las movilizaciones frente a la alcaldía del poblado donde vivía este sujeto, afirmó el doctor Gilberto Conde profesor investigador de El Colegio de México, adscrito al Centro de Estudios de Asia y África.
El proceso ha tenido muchas facetas, muchas caras y la palabra "primavera" no refleja esa compleja realidad social, lo que es indiscutible dijo Conde, quien ha impartido cursos de geografía política e historia del mundo árabe contemporáneo, es que las movilizaciones populares constituyen un antes y un después. "El mundo árabe se ha transformado en 2011".
"La Primavera Árabe ha sido un proceso que aunque se origina por causas económicas tiene implicaciones políticas, es un proceso de democratización, una exigencia de las poblaciones de poder incidir en su futuro, de tomar la historia en sus manos".
Momentos clave de la Primavera Árabe
El 17 de diciembre de 2010 Mohammed Bouazizi, un joven tunecino que era vendedor ambulante, se suicidó quemándose públicamente en protesta por la condiciones económicas y el maltrato policial del que fue objeto. Este momento y las sucesivas movilizaciones que llegaron a la capital de Túnez y la represiones de los manifestantes, por parte de las autoridades, son los primeros dos sucesos que desencadenaron las protestas callejeras, primero en todo el país y posteriormente en toda la franja norte de África.
"Ahí, realmente el proceso tomó un nuevo giro, la movilización se nacionalizó, lo que eran manifestaciones localizadas primero en un pueblo se convirtieron en una movilización nacional que hizo que los ojos del mundo se volcaran a la región", dijo Conde, quien marcó como siguiente hito la huída del dictador Zine El Abidine Ben Alí el 14 de enero, la cual generalizó las manifestaciones del mundo árabe particularmente de Egipto.
El 25 de enero inspirados en la revolución tunecina y bajo la convocatoria de varios grupos que habían estado muy activos protestando contra el gobierno de Mubarak durante toda la década del 2000, comenzaron una serie de manifestaciones que tenían como principal objetivo el derrocamiento del régimen. La dimisión de Hosni Mubarak el 11 de febrero llevó a la expansión de estos movimientos.
Otro punto de cambio afirmó el investigador que vivió algunos años en Turquía y Siria fueron la movilizaciones en Libia en donde la intervención armada y las amenazas de Gadafi cambiaron el tono a las protestas que se dividieron y desaparecieron o tomaron más fuerza.
La rebelión en Libia fue una serie de enfrentamientos ocurridos a partir de febrero entre el régimen de Muamar el Gadafi y sus opositores, en el contexto de las protestas en el mundo árabe, en donde a las pocas semanas surgieron protestas en Siria contra el régimen libio, las cuáles fueron reprimidas y comenzaron a ir en escalada.
Finalmente, ocurrió la caída de Trípoli y un mes después el 20 de octubre la captura y muerte de Gadafi en Sirte.
Aunque la "primavera" se ha extendido y algunos autores ya hablan de "invierno", lo más significativo fue la ampliación del movimiento más allá de las fronteras del mundo árabe. El profesor investigador del Colegio de México mencionó que las movilizaciones populares antigubernamentales que vimos en España, Israel y en EEUU con el movimiento Occupy Wall Street, han sido en gran medida una repercusión de lo ocurrido en Sahara Occidental, Túnez, Argelia, Líbano, Jordania, Mauritania, Sudán, Omán, Arabia Saudí, Egipto, Siria, Yemen, Yibuti, Irak, Somalia, Bahréin, Irán, Libia, Kuwait y Marruecos.
La esperanza de un cambio
A pesar de que las movilizaciones han bajado y que como dice el doctor Gilberto Conde parece que hay una supresión de la “primavera”, árabes como Yousiff mantienen la esperanza de que el cambio y el cumplimiento de promesas lleguen pronto.
Yousiff está preocupado por su país, por sus amigos, después de pasar un mes en Egipto, encuentra en Tanta más inseguridad, basura, drogas y robos, escucha que sus amigos cristianos ortodoxos le piden ayuda porque la situación religiosa se ha agravado. Ve las calles vacías, no hay empleo ni turismo, ni ventas, el precio de la comida se ha elevado y aún así su ánimo no decae, porque sabe que lo que sucede ahora era necesario para que exista una transformación real.
Para que él como cristiano deje de ser perseguido, acosado, para que sus amigos dejen de ser asesinados, para que su hermano que sólo tiene 23 años tenga mayores oportunidades. Yousiff que estudió su licenciatura en trabajo social se da cuenta que como dice Conde, el cambio más significativo ha sido la concientización, no sólo de su pueblo sino de todas las naciones árabes que han mostrado su poder, signo de que el régimen dictatorial no tiene que ser el régimen en el que vivan siempre y que los cambios políticos aunque sean limitados siempre serán para mejorar o al menos es lo que espera.

No hay comentarios:
Publicar un comentario