martes, 15 de noviembre de 2011

Candidata árabe hace política sin mostrar rostro

El debate acerca de la participación femenina en la política ha adquirido en Egipto un nuevo cauce, toda vez que la candidata del ultraconservador partido Al Nur (“La luz”), participa en la campaña para las próximas elecciones, escondida tras el rostro de su marido; pues este­­ instituto político prefiere contender con una mujer a permitir la entrada de un candidato laico

Por Teresa Jiménez



La transición egipcia hizo posible que los salafistas, quienes defienden una interpretación radical del islam suní, cuenten por vez primera con un partido legal que concurrirá en las elecciones parlamentarias del próximo 28 de noviembre. Hasta ahí, todo normal, por no ser que la candidata que se presenta por la provincia de Al Daqahliya, en el Delta del Nilo, es una mujer, Marwa Ibrahim al Qamash, licenciada en Estudios Islámicos, que se resiste a mostrar su rostro.

Inicialmente los carteles de propaganda de la candidata mostraban la imagen de una rosa. La flor la colocamos valorando a la mujer. ¿Qué hay de malo en que llevemos una rosa al parlamento para adornarlo?, explicó a el periódico español El Mundo Tarek el Zomor, uno de los fundadores del partido La Construcción y el Desarrollo, que participa en los comicios junto a Al Nur en la Alianza Islamista.

Ante los reclamos de quienes exigían un rostro humano de su contrincante la flor fue sustituida por la imagen del marido de Marwa Ibrahim al Qamash para identificar la oferta de dicha asociación política, lo que en lugar de tranquilizar las aguas, avivó la polémica.


Esta situación ha generado un debate encendido entre los detractores de esta organización política y los salafistas congregados en el partido Al Nur; así como dentro de algunas organizaciones feministas. Los críticos alegan que tal estrategia confirma el rechazo de esta fracción islamista a que representantes del género femenino participen en política. Por su parte, la voz oficial del partido sostiene que la restricción de su aparición en público es avalada por gran parte de la población egipcia; además de que la mayoría de las mujeres salafistas evitan mostrar sus rostros en público.

Recientemente, en un acto proselitista en El Cairo un grupo de militantes de Al Nur explicó que la medida de incluir a las mujeres en política no es voluntaria, sino que responde a la exigencia de la ley de inscribir en los comicios a 70 candidatas.

"Ningún país tendrá éxito si es gobernado por las mujeres", arguyó uno de los líderes. La conferencia se cerró con varias certezas: El lugar de ellas debe ser la casa pero sus votos cuentan. Y, puestos a elegir, en el Parlamento es mejor una "compañera" salafista que un hombre laico.

La “complicidad” de la candidata es considerada una farsa y ha despertado la indignación de algunas organizaciones feministas, que lo consideran "un insulto a las egipcias". "Es infravalorar su presencia en la sociedad", lamenta Nehab Abul, presidenta del Centro Egipcio para los Derechos de la Mujer.

Después de la transición política, las egipcias no han sido favorecidas, de hecho, en la era post Mubarack han visto disminuidos sus derechos políticos. La nueva ley electoral, elaborada por la junta militar que administra el país, eliminó el sistema de cuotas que en los últimos comicios del gobierno de Mubarak garantizó 64 escaños a las mujeres. Sin embargo, la norma actual sólo exige la participación de al menos una mujer en cada una de las listas. Lejos de favorecer la transición hacia una sociedad plural, medidas como ésta limitan la participación democrática. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario